La Ermita de San Pietro in Vigneto

“…Una antigua vía municipal empezaba desde la puerta principal de Gubbio, la de San Pietro…y después de Ponte d’Assi, pasaba por Belforte, por Santa Lucia, por San Pietro in Vigneto. Desde allí, transcurría por Valfabbrica, por Asís, por Spello y se unía a la vía consular Flaminia de Foligno. Peregrinos, mercaderes y soldados recurrían esta vía de comunicación cuidada por los hombres de los castillos y pueblos de los alrededores”.

Desde un texto de historia local llamado “Storia di Valdichiascio” de 1960, se desprende la importancia de San Pietro in Vigneto como zona de paso y de hospitalidad para los peregrinos y viandantes que se dirigían hacia Asís.

Antigua es la historia de este sitio que descansa en el típico paisaje umbro. Siempre en el mismo texto leemos: “Nuestros lejanos progenitores adoraban los Dioses y a ellos erigían los templos en las ciudades, pero, por la comodidad de los transeúntes, también solían edificarlos al lado de las vías públicas y especialmente en los linderos prominentes del territorio para que hicieran de salvaguarda de los mismos. La ciudad de Gubbio había erigido varios templos:…”.

Exactamente uno de éstos, dedicado a Marte Cyprio, fue erigido donde ahora surge la Ermita de San Pietro in Vigneto. Numerosas ruinas halladas en la zona atestiguan su presencia. En el siglo XIII, ya abandonado, el templo fue desmantelado por los monjes Benedictinos que construyeron sobre sus ruinas un monasterio.

En el curso de los siglos esta estructura ha conservado su vocación a la hospitalidad y, hoy en día, gracias a la labor de rehabilitación hecha por Padre Basilio Martin, constituye una de las etapas fundamentales por los que recorren “Il Sentiero di Francesco” entre Gubbio y Asís.

Visitar San Pietro in Vigneto merece seguramente la pena aunque no se recorra todo el camino. Es accesible a través de una hermosa carretera blanca que se insinúa en el verde del campo umbro. La ermita está rodeada por un bonito jardín. En la pequeña iglesia que constituye un cuerpo único con la restante parte de la construcción, se custodia un fresco que refigura una Virgen con Niño del siglo XV.

Pero hay mucho más que descubrir en este lugar. Si os animáis, os daréis cuenta.

Este lugar se puede visitar gracias a la presencia de un laico, Stefano Giombini, quien acompaña a los visitantes con entusiasmo y pasión.

 

 

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